Imagina una sala de espera de un médico. Está llenas de personas esperando, todas con un problema. A todos les duele algo; a unos un brazo, una pierna a otros, unos tienen tos, otros mareos y otros vómitos y dolor de cabeza. Todos van pasando uno a uno por el médico, y todos salen con una cajita de aspirinas en la mano.  Al que le dolía la cabeza, quizás se le pase y esté contento. A la inmensa mayoría la aspirina no le habrá servido absolutamente para nada, pero algunos con problemas para los que la aspirina está contraindicada verán empeorar sus problemas y algunos, incluso, morirán…

Esto, que nos parece descabellado con nuestro cuerpo, no nos parece descabellado con nuestros negocios, e incluso muchos lo defienden. Constantemente vemos agencias ofreciendo paquetes de redes sociales y muchísimos clientes comprándolos. A algunos, los menos, les servirá, como la aspirina. La inmensa mayoría no hará más que perder el tiempo y el dinero, porque sus problemas y objetivos son otros, y algunos, debido a un mal uso de esta solución verán sus negocios perjudicados debido a una mala imagen.

Y la aspirina de por si no es mala, sino todo lo contrario, buenísima cuando se receta para los problemas para los que soluciona cosas. Y las redes sociales cuando se usan para lo que sirven las redes sociales, también son buenísimas. Pero…

Si no aceptamos que un médico nos recete un tratamiento sin ni siquiera hablar con nosotros, conocer nuestros síntomas y saber cual es nuestro problema….¿Por qué compramos paquetes de redes sociales para nuestras empresas?

La respuesta es fácil: desesperación y desconocimiento.

En la edad media, los cirujanos barberos ambulantes iban solucionando los problemas de la gente de pequeños pueblos y ciudades que no podían ni de lejos, plantearse los servicios de un médico. Pero además, vendían tónicos milagrosos, que no solían ser más que una especie de licor de hierbas, que igual servía para unas friegas para la espalda, que para reanimar ánimos decaidos o curar dolores crónicos de cabeza o muelas. Es evidente que si tú tienes un problema, y te encuentras un “experto” que te lo “soluciona” a un precio que puedes permitirte, evidentemente, lo intentas. Y es exactamente lo que sucede hoy en día con los paquetes de redes sociales.

Un negocio necesita una presencia online adecuada que ayude a las ventas, igual que un cuerpo humano necesita estár en forma y sin dolores para poder seguir viviendo. Pero igual que no confiamos en el médico que antes de conocer nuestro problema nos receta un medicamento, no podemos contratar un paquete cerrado sin saber cual es el problema de nuestro negocio. 

Ambos problemas se resuelven de una manera muy similar: Examinando el problema, identificándolo, realizando un diagnóstico y poniendo los remedios que lo solucionen.  Las redes sociales pueden ser muy beneficiosas, o no hacer nada, si tu problema de presencia online no tiene nada que ver con ellas. Quizás tu problema está en tu propio negocio, en un mal servicio, con lo cual las redes sociales no harán más que agrandar ese problema. quizás lo primero que necesites es una nueva web, o presencia en portales verticales relacionados con tu negocio. No te puedes quedar con una aspirina si necesitas una escayola y reposo. y para saberlo, lo primero que has de hacer es someterte a un examen para que te den una solución personalizada a tú problema. No existen bálsamos milagrosos que sirvan para todo.

Desconfía de cualquiera que te ofrezca una solución sin conocer tu problema. Muy pocas veces acertará, la inmensa mayoría de las veces te hará perder tiempo y dinero, y en algunas pocas ocasiones, te hundirá…